Hay artistas que hacen giras y hay artistas que instalan residencias. Ricardo Arjona llegó a Buenos Aires el 1° de mayo para hacer exactamente lo segundo: 14 funciones en el Movistar Arena a lo largo de mayo, suficientes para convertir la mitad de las noches del mes en suyas, y las suficientes para establecer un récord de presentaciones consecutivas en esa sala. No es un número que se logre con momentum de prensa o algoritmo favorable. Es un número que se explica por décadas de trabajo acumulado y por una base de público que, en Argentina, tiene características casi sin equivalente en el resto de la región.
La gira se llama Lo que el Seco no dijo y viene precedida por un contexto que no es menor: cuando Arjona cerró la gira Blanco y Negro en diciembre de 2023, no tenía certezas sobre su futuro en los escenarios. El dolor físico lo llevó a redactar una carta de despedida y a someterse a dos cirugías de columna, con colocación de placas y tornillos, que desencadenaron complicaciones respiratorias. Lo que siguió fue una recuperación que derivó en Seco, el disco publicado en 2025 cuyo título recupera el apodo de infancia del artista, y en una gira que arrancó en Guatemala con 23 funciones agotadas antes de tocar suelo latinoamericano.
A Buenos Aires llegó después de 36 conciertos en Estados Unidos, con una producción que usa inteligencia artificial para construir escenografías en tiempo real y una puesta teatral que convierte el Movistar en algo parecido a un club nocturno parisino de época, con balcones de estilo francés, calles proyectadas y el cartel del “Cabaret Seco” como eje visual de la noche.
El setlist de la primera fecha, el jueves 1° de mayo, incluyó 28 canciones y duró más de dos horas y media. El recorrido mezcló clásicos de distintas épocas de su carrera con material del nuevo disco: “Iluso”, “Gritas”, “Ella”, “El problema”, “Si el norte fuera el sur”, “Acompáñame a estar solo”, “Historia de taxi”, “Apnea”, “Marta”, “Fuiste tú” y “Señora de las cuatro décadas”, entre otros. El cierre formal fue “Fuiste tú”, con “Minutos” y “Mujeres” como bises. Veintiochos canciones en una sola noche es también una declaración: no hay economía de repertorio, no hay reserva estratégica para las funciones siguientes. Arjona despliega todo cada vez.
El momento más comentado de la noche no fue musical sino gestual: durante un segmento acústico, Arjona vio entre el público un cartel de una fan que cumplía 50 años, la mandó a buscar, la mostró en las pantallas y le dedicó “Señora de las cuatro décadas” en vivo. El tipo de escena que en otro artista podría leerse como calculada, pero que en Arjona encaja con una relación con su público que tiene décadas de construcción y que en Argentina adquiere una densidad particular: en 2006 dio 34 shows en el Luna Park convocando más de 230 mil personas; en 2022 agotó ocho fechas en el Movistar Arena; en 2023 llenó dos estadios Vélez. Buenos Aires no es una parada de su gira. Es, en algún sentido, el destino.
Las fechas de mayo continúan los días 2, 3, 7, 8, 10, 11, 12, 17, 18, 19, 23, 24 y 25 en el mismo Movistar Arena, con una función adicional en Córdoba los días 14 y 15 en el Estadio Monumental Alta Córdoba. Si algo define esta temporada porteña es que no se agota en un evento: es una presencia sostenida, casi obstinada, de un artista que volvió de un retiro que podría haber sido definitivo y decidió que la mejor respuesta era no irse nunca.















