Punta del Este, 28 de diciembre. Tres semanas después de que Los Piojos llenaran el Movistar Arena de Buenos Aires por partida triple —el reencuentro que el rock argentino esperó quince años—, Andrés Ciro Martínez volvió a cruzar el Río de la Plata para cerrar el año con su banda propia. El Open Park, que en temporada de verano se convierte en uno de los pocos escenarios de la costa uruguaya con capacidad y producción para recibir shows de este calibre, estaba lleno desde temprano. Desde las primeras horas de la tarde, el público comenzó a colmar el espacio, anticipando una noche que terminaría siendo una de las más convocantes de la temporada veraniega.
Lo que siguió no fue exactamente un show de Ciro y Los Persas. Fue algo más complicado y más honesto que eso.
De los veintisiete temas tocados en el Open Park, quince fueron de Los Piojos. La proporción no es nueva en los shows de Los Persas — llevan años con esa dualidad — pero en diciembre de 2025, después del reencuentro piojoso, esa proporción adquiere otro peso. El 2025 tuvo un condimento especial para el grupo: el reencuentro piojoso despertó nostalgia y entusiasmo entre miles de seguidores, y Ciro y Los Persas lo siguieron con una gira explosiva por distintos puntos del país. Dicho de otro modo: el show de Punta del Este fue la última escala de un año en el que Ciro estuvo, simultáneamente, en dos bandas y en ninguna del todo.
El orden del setlist dice algo. “Banda de garage” abre — territorio persa, presente, identidad propia. Pero “Desde lejos no se ve” llega en el tercer lugar, y de ahí en más las canciones de Los Piojos aparecen intercaladas con una regularidad que no deja margen para ignorar su peso: “Canción de cuna”, “Tan solo”, “Verano del ’92”, “Taxi Boy”, “Ay ay ay”, “Motumbo”, “Como Alí” — y en los bises, “Pistolas”, “Genius”, “Pacífico”, “Ruleta” y “El farolito”. No es un guiño. Es la mitad del show.
Eso tiene una lectura generosa y una menos amable. La generosa: Ciro entiende que su público en Uruguay y en toda la región tiene una relación con esas canciones que Los Persas no reemplazaron ni tenían por qué hacerlo. La menos amable: después de quince años construyendo un proyecto propio con tres discos de estudio, llenando el estadio de River Plate y siendo telonero de The Rolling Stones, seguir dependiendo del catálogo piojoso para sostener la energía de un show es una señal que la banda todavía no termina de procesar.
Con todo, el show en Punta del Este dejó en evidencia algo que el reencuentro piojoso no pudo resolver: Los Persas son una banda viva, con músicos que llevan años rodando juntos y que en vivo generan una cohesión que los shows del reencuentro —donde varios integrantes se vieron las caras después de más de una década— todavía estaban armando. Juan Gigena Ábalos, que en diciembre tocó tanto en el reencuentro piojoso como en las fechas de Los Persas, es en cierta forma el símbolo de esa superposición: el guitarrista de Los Persas fue convocado para el reencuentro de Los Piojos en honor a Gustavo Kupinski, fallecido en 2011. Un músico en dos bandas, como un puente que ninguna de las dos termina de cruzar del todo.
“Vio de más”, la canción de Lulo Isod incluida en el set, funcionó como uno de los momentos más inesperados de la noche — un gesto que Los Persas usan a veces para marcar territorio propio sin necesidad de un hit. “Ciudad animal”, que cerró el set principal antes de los bises, es de las canciones persas que mejor aguanta el peso de cerrar una noche de esa escala: tiene estructura, tiene crescendo, tiene letra que no se agota en la primera escucha.
No es casual que Punta del Este haya sido el cierre. En septiembre de 2024, Los Persas se habían presentado en formato sinfónico en el Auditorio del SODRE — un show de otra naturaleza, más íntimo y conceptual, que mostró una dimensión de la banda que los festivales de verano no permiten explorar. Que el año haya empezado con el SODRE y terminado con el Open Park dice algo sobre el rango que Ciro maneja: del auditorio de cámara al escenario al aire libre con miles de personas cantando “Pacífico” en la costa uruguaya.
“Astros” cerró la noche en el segundo bis. Es una de las canciones persas que más claramente pertenece a este proyecto y no al anterior. Que haya sido la última imagen de 2025 — y no un clásico piojoso — sugiere que Ciro también sabe, aunque no siempre lo muestre en el setlist, dónde está parado. El problema es que el resto de la noche no siempre lo confirma.
















