«Que hayan decidido escogernos para estar esta noche aquí es un privilegio. Gracias.» Con esas palabras, Melendi marcó la temperatura emocional del concierto que ofreció el 16 de noviembre en el Movistar Arena. El estadio, agotado, respondió con una ovación. Y de ahí en adelante la noche fue exactamente lo que prometía: un artista que sabe cuál es su vínculo con Argentina, que no lo sobreactúa ni lo subestima, y que construyó un show a la medida de ese entendimiento.
El concierto fue la fecha que coronó el paso del Tour 20 años por la Argentina, luego de shows en Mendoza y Córdoba. En cada ciudad el setlist mantuvo el hilo conductor del recorrido: celebrar dos décadas de carrera repasando hits y rescatar canciones que marcan etapas personales del artista
El show arrancó con “Hijos del mal”, una apertura intensa que instaló un ritmo elevado desde el primer compás. No empezar con el hit más conocido es siempre una declaración: Melendi no fue al Movistar Arena a recibir aplausos fáciles. El setlist combinó clásicos — “Tu jardín con enanitos”, “Destino o casualidad”, “La promesa”, “Cheque al portamor” — con canciones de los primeros discos que una parte del público lleva más de quince años sin escuchar en vivo. Esa recuperación de material temprano es la apuesta más honesta de las giras de aniversario: no fingir que lo mejor siempre es lo más reciente, sino reconocer que la trayectoria tiene capas que merecen volver a la superficie.
Desde su debut en 2003 con Sin noticias de Holanda, Melendi construyó una carrera que suma 24 discos de platino en España, más de 3,5 millones de copias vendidas y más de 7 millones de oyentes mensuales en Spotify. Esos números son españoles, pero el vínculo con Argentina tiene su propia historia paralela: en 2023 llenó el Luna Park, en 2024 volvió, y en 2025 cerró la gira en el Movistar Arena. Tres años consecutivos con sold out en Buenos Aires es una fidelidad que pocos artistas españoles de su generación pueden reclamar en la región.
La razón no es misteriosa. Melendi escribe canciones sobre cosas que pasan — la relación que se rompe, el tiempo que se va, los errores que se arrastran — con una precisión coloquial que el pop más liso no tiene. Su evolución desde el rock mestizo de los primeros discos hacia el pop melódico de los últimos no fue una traición sino una maduración que el público argentino acompañó disco a disco.
La actuación funcionó como una celebración cargada de honestidad, cercanía y memoria afectiva. El cierre del concierto encontró al público de pie y al artista visiblemente emocionado. La ovación que lo despidió se extendió durante varios minutos.
Lo que el Tour 20 años no pretende ser — y en eso es coherente — es una propuesta de riesgo. No hay canciones nuevas que sorprendan, no hay giro conceptual que desafíe al que llegó a escuchar “Tu jardín con enanitos”. Es una celebración con todo lo que eso implica: la calidez de lo conocido y la ausencia de lo inesperado. Para una parte del público eso es exactamente lo que querían. Para otra, es el límite natural de cualquier gira de aniversario que no esté dispuesta a apostar algo.
Melendi lo sabe y no pretende otra cosa. Más allá del repertorio, el concierto funcionó como una confirmación del vínculo sostenido entre el artista y sus seguidores argentinos. A veces eso es suficiente. El 16 de noviembre en el Movistar Arena lo fue.
















