Cuando el Motomami World Tour llegó al Movistar Arena en agosto de 2022, Rosalía entró al escenario con ocho bailarines, un telón blanco y sin músicos en vivo. Era una decisión conceptual: Motomami había nacido en el aislamiento pandémico, construido a base de collage digital, y el show lo respetaba. Tres años después, el LUX TOUR 2026 va exactamente en dirección contraria.
El espectáculo que llega al Movistar Arena el 1 y 2 de agosto es una obra de cinco actos con arreglos orquestales en vivo. La escenografía se construye sobre una cruz de pasarelas. Hay ballet. Hay referencias a la ópera. En un momento del show, un fan sube al escenario a contarle su historia de desamor a Rosalía antes de que suene “La Perla”. No es improvisación: es dramaturgia planificada. Desde que la gira arrancó en Lyon el 16 de marzo, los primeros testigos describieron la experiencia como algo más cercano a una puesta teatral que a un concierto de pop.
El álbum que sostiene todo esto es LUX (2025), grabado junto a la Orquesta Sinfónica de Londres y con colaboraciones de Björk, Estrella Morente, Yahritza e Yves Tumor. Dieciocho canciones en catorce idiomas. El setlist de la gira toma el grueso de ese material —“Berghain”, “Sauvignon Blanc”, “La Perla”, “Reliquia”— y lo articula con canciones de Motomami reformateadas para el nuevo contexto sinfónico. “Saoko” con orquesta no suena igual que “Saoko” con pantalla blanca y beats.
Buenos Aires tiene historia con esta artista. El Lollapalooza 2019 fue la presentación. Los dos shows de 2022 fueron el quiebre: Rosalía lloró en escena cuando el público le devolvió el flamenco de “Pienso en tu mirá”, estrenó canciones inéditas que nunca saldrían en ningún disco, y la ciudad le respondió de una manera que claramente se le quedó. En 2023 volvió al Lolla. Cada visita fue distinta en formato y en intensidad.
Esta vez el formato es el más elaborado que haya traído. Las entradas para el 1 y 2 de agosto están disponibles en la web del Movistar Arena.











