Llegó a Buenos Aires corriendo, con el pelo recién cortado y la ropa elegida en La Victorita. Horas después, presentaría “Amor Fiado” con la sala agotada. En el medio, habló con Soho Música.
A Agustín Zeballos le gusta hacer las cosas con calma. Eso lo dice él, y lo confirma la historia del disco que está a punto de presentar: Amor Fiado no tiene fecha de inicio declarada ni concepto original demasiado definido. Se fue armando. Primero en Madrid, después en Los Ángeles con Christian Rich —el dúo nominado al Grammy que trabajó con Drake, J. Cole y A$AP Rocky—, después de vuelta al Río de la Plata, donde siempre había estado la base. El resultado son 13 canciones, un tracklist que hasta hace unas horas tenía una ranura en blanco donde debía ir el nombre del track final, y una pre-escucha en el Teatro Vorterix agotada en menos de 24 horas.
Lo encontramos poco antes de que empezara todo, todavía aterrizando después de un día que incluyó peluquería y elección de vestuario. No lo dice con ansiedad — lo dice como quien está catalogando los pasos de una rutina que sabe que va a funcionar.
La pregunta obvia es si esto es una nueva etapa. Dice que sí, aunque esquiva la trampa de la grandilocuencia: “No identidad, pero sí en cuanto a profesionalidad. Musicalmente es otra cosa”. Lo que sí aparece con claridad cuando habla del proceso es el peso del tiempo invertido: no había fecha, no había apuro, el disco tenía que “leudarse”, como lo describió en otra entrevista. Lo que no aparece —y esto es más honesto que cualquier press release— es el concepto pulido de antemano. “Ni cuando empecé el proyecto tampoco fue que lo empecé con una idea muy clara de lo que iba a hacer. Todo se fue armando a su tiempo y forma.”
Es un dato que vale la pena retener, porque la narrativa oficial de Amor Fiado lo presenta como un disco conceptualmente articulado en torno a la tensión entre lo profundo y lo efímero: el amor, la fama, los excesos como fuerzas que prometen más de lo que devuelven. Puede que eso sea verdad a posteriori. La mayoría de los buenos discos encuentran su concepto en el camino, no antes de empezarlo.
Lo que sí estuvo claro desde el principio fue el nivel de exigencia en los productores. El álbum pasó por manos de equipos en Italia, Polonia, España, Argentina, Uruguay y Los Ángeles. Zeballos no lo dice como curriculum — lo dice como contexto de lo que aprendió: “Uno viajando aprende un montón.”
La colaboración que más atención generó en los últimos días, la del track 13 —ese hueco deliberado en el tracklist que llevaba semanas alimentando especulaciones—, termina siendo con Duki. El nombre más grande del rap rioplatense en este momento, y probablemente en varios años. La historia de cómo llegaron a ese tema es, curiosamente, la más natural del disco: Zeballos ya tenía la mayoría de los tracks terminados cuando Duki pasó una semana por Buenos Aires. Se juntaron, escucharon todo — lo de él, lo de Zeballos —, y Duki eligió. “La verdad que me sorprendió que eligiera ese tema”, dice, sin revelar cuál es. Pero lo que viene después sí lo dice: “La descoció.”
La producción del track está en manos de Christian Rizzi y Andrés Yuma, que son los mismos productores de los últimos tres discos de Duki — un detalle que hace que la colaboración suene a algo más que una sumatoria de nombres, sino a un universo compartido que se encontró en un punto específico.
En el lado B de la noche, está el Ferro de junio: el 13 de junio Zeballos se presenta en el Microestadio de Ferro, convirtiéndose en el primer rapero uruguayo en pisar ese escenario. El crecimiento es real y medible — de tres mil personas en el Teatro de Verano en 2023, al Estadio Obras en 2024, ahora a Ferro. La escala importa, pero Zeballos no parece demasiado interesado en administrarla como relato. Cuando le preguntamos cómo imagina al oyente que va a ir a verlo esta noche — qué llevaría puesto, cómo sería —, se ríe antes de responder.
“Esto seguro que no”, dice señalando algo que no vemos pero que claramente sería demasiado. Y después, con la precisión de alguien que sabe exactamente qué está haciendo: “El que está obligado a llamar la atención hoy soy yo. Ustedes pueden venir como quieran.”












